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09 noviembre 2006

La técnica del Picahielo

Aviso: Esta entrada contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Hace tiempo, en este blog, hablábamos sobre un Kit de Trepanación en Ebay, una burrada quirúrgica de épocas pasadas. Pero, lamentablemente, la trepanación no ha sido ni mucho menos la única técnica médica que dañaba más que curaba. La historia de la medicina se compone de muchos sucesos oscuros y vergonzosos que jamás deberían haber ocurrido. Aunque ya no podemos hacer nada al respecto, sí se puede aprender de estos sucesos para intentar que no vuelvan a ocurrir, como la siguiente historia, la llamada técnica del picahielo, lobotomía del picahielo o lobotomía prefrontal.

El doctor Walter Freeman fue quién desarrolló esta técnica en 1945. Era una
alternativa barata y rápida a otras formas de lobotomía que se habían realizado anteriormente. De hecho, ni siquiera se necesitaba ser cirujano (y él no lo era). Una lobotomía consiste, básicamente, en destruir la corteza prefrontal (imagen de más abajo) o las conexiones que esta región tiene con el resto de regiones cerebrales. La corteza prefrontal es una de las zonas del cerebro más evolucionadas en el ser humano y juega un papel fundamental en el pensamiento.



Los defensores de la psicocirugía de aquel entonces defendían a capa y espada que una lobotomía calmaba y tranquilizaba a personas con trastornos mentales tales como la esquizofrenia o la neurosis. Aunque no mencionaban nada de los grandes cambios en la personalidad y otros riesgos que entrañaba esta operación.

El nombre de la técnica del picahielo no era precisamente por azar; literalmente, la lobotomía se realizaba con un picahielo. El doctor Freeman, con un picahielo en una mano y un mazo en otra, clavaba el primero a través de la zona interna y superior del párpado (vía transorbitaria) hasta llegar al lóbulo prefrontal. Una vez que el picahielo estaba dentro de la corteza prefrontal, empezaba a girarlo a un lado y otro para destruirlo, todo esto sólo bajo anestesia local y en cualquier consulta. Tan sólo eran necesarios unos pocos minutos para realizar esta lobotomía y los pacientes podían volver a casa al momento. Por si no se hacen una idea de lo que era en realidad, estas imágenes son muy aclaratorias:






Según Freeman, esta técnica servía para tratar la depresión, la esquizofrenia, la neurosis, la homosexualidad (recordemos que por aquel entonces lo consideraban una enfermedad) la ansiedad, el comunismo (sí, han leído bien), el suicidio y todo síntoma mental o forma de pensar que no siguiera los estándares de la época. Decir que lo anunciaba como la panacea a los trastornos mentales no es en absoluto una exageración. ¿Cuales eran los verdaderos resultados? Las personas adquirían un comportamiento similar a la que vemos en los zombis de las películas. Parcial o totalmente indiferentes al mundo que les rodeaba, con una pasividad extrema. Pero eso para Freeman era lo de menos, ya no había neurosis, ni ansiedad ni estados de agitación. ¿Cómo iba a haberla si había convertido a muchos de sus pacientes en unos "vegetales" mentales?

El júbilo del doctor y la publicidad de esta técnica hicieron que se realizara a miles de personas por todo Estados Unidos. Incluso llegó a viajar por el país en un vehículo al que llamó cariñosamente "Lobotomóvil". Freeman, tenía carisma y lo sabía, su método fue anunciado a través de la televisión, por el boca a boca, en periódicos... Se llegaron a realizar más de 5.000 lobotomías sólo en EE.UU. La gente acudía haciendo cola para que se la realizasen. Imagínense la escena de un doctor clavando picahielo en serie, una persona tras otra. Sólo se me ocurre una palabra para ello: Dantesco.

Gracias al desarrollo de la Clorpromazina, que permitió tratar con fármacos a esquizofrénicos y otros trastornos psiquiátricos, esta locura terminó.

Los efectos de los fármacos eran efectivos en estudios serios, no así los resultados de la lobotomía de Freeman. Pronto, se dejó de utilizar y Freeman buscó desesperadamente una forma de demostrar que su técnica tenía resultados excelentes. Fue inútil, afortunadamente, ya no se volvió a pensar en volver a retomar esa técnica. Los psicocirujanos estaban acabados.

Su última lobotomía la realizó en una mujer que también fue una de sus primeras pacientes, era la tercera vez que le realizaba la lobotomía del picahielo. Picahielo en una mano, mazo en otra, se dispuso a realizar aquella técnica que tantas veces había hecho. Lesionó un vaso sanguíneo y la paciente murió a las pocas horas. No volvió a realizar ninguna más.

Lo crean o no, el pionero de la lobotomía prefrontal, Egas Moniz, ganó el premio Nobel por esta técnica. Que más tarde demostró que sólo tuvo una efectividad del 10% y unas secuelas irreversibles en la mayoría de personas. Los familiares de los afectados se quejaron y solicitaron que el premio fuera anulado:

"¿Cómo puede alguien confiar en el Comité de los Nobel cuando no admiten semejante error?"

Aquí un video con parte de la historia de la Lobotomía:



Y si quieren hacerse una idea más aproximada del estado en el que quedaban los pacientes tras una lobotomía les recomiendo la película "Alguien voló sobre el Nido del Cuco" ganadora de cinco Oscars y con un jovencísimo Jack Nicholson.

Para saber más: Lobotomy

24 agosto 2006

La Catástrofe de la Talidomida


Aviso Previo: Esta entrada y ciertas imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas, especialmente embarazadas.


Corría el año 1953, una compañía farmacéutica suiza, Ciba, acababa de sintetizar una nueva sustancia cuyas consecuencias jamás imaginaron, la talidomida. Después de un periodo de pruebas extenso, no completaron su desarrollo al no encontrarle efectos farmacológicos apreciables. Sin embargo, otra compañía alemana, Chemie Gruenenthal asumió la responsabilidad de continuar el desarrollo de esta sustancia en 1954.

Según la propia compañía alemana, realizaron experimentos con la talidomida en monos, un paso indispensable para la evaluación del fármaco antes de ser aplicado en el ser humano, y no se encontraron efectos secundarios. Tampoco en conejas, ratas y perras embarazadas a las que se les suministró el medicamento durante varias semanas. Mucho más tarde se descubriría que los animales recibieron la talidomida en un periodo de tiempo equivocado y/o en dosis tan grandes que los fetos habían muerto. En resumidas cuentas, las pruebas se hicieron de forma incorrecta y los resultados se falsearon.

Basándose en estas supuestas "pruebas", las autoridades alemanas aprobaron la talidomida para humanos. No tenían ninguna razón para rechazarla, pues según los informes todo era normal. Se unía además el hecho de que no fue hasta 1961 cuando se introdujo en Alemania unas leyes específicas sobre el control de fármacos. De esta forma, el paso para la comercialización de la talidomida fue algo bastante sencillo.

Inicialmente se comercializó como un tratamiento para las convulsiones epilépticas, más tarde se demostró que este tratamiento era inefectivo. Después se utilizó en unos ensayos clínicos como un nuevo antihistamínico como tratamiento de la alergia. Tras un tiempo, comprobaron que no tenía efecto alguno. Sin embargo, en cada una de estas pruebas que se realizaron se observó que sí era bastante efectivo como sedante. Al final, tras muchas vueltas, el destino definitivo del fármaco fue para tratar las nauseas, la ansiedad, el insomnio y los vómitos matutinos de las embarazadas. Tres años más tarde, en 1957, la talidomida se convirtió en el medicamento de elección para ayudar a las embarazadas. Su uso se extendió rápidamente al año siguiente y se introdujo en varios países de Europa, África, América y también en Australia.

El furor del nuevo fármaco era evidente, la publicidad no dejaba lugar a dudas "era totalmente seguro para embarazadas" y el éxito de la compañía Chemie Gruenenthal parecía evidente.

Sin embargo, un año antes de que se comercializara internacionalmente (1956), nació el primer niño con las consecuencias de la talidomida. Claro que por aquel entonces no se tenía ninguna sospecha. Aunque las malformaciones son raras, pueden ocurrir sin ninguna causa concreta. No fue hasta cuatro años y medio más tarde de ese suceso aislado cuando un obstetra australiano, William McBride, se dio cuenta de que algo iba mal. Detectó en un plazo muy breve de tiempo, malformaciones casi idénticas en tres bebés recién nacidos. No era normal, anomalías de ese tipo se encuentran unas pocas por cada década, pero no en tres bebés en el mismo tiempo. La frecuencia se salía de lo normal y había una clara evidencia de que había algo más que una causa espontánea.

Lo que aquel obstetra diagnosticó en aquellos bebés fue la focomielia. Una rara enfermedad congénita en la que hay una falta de desarrollo total o parcial de piernas y brazos. Pero también aparecían otras anomalías menos raras en otros recién nacidos, sordera, ceguera, malformaciones internas de los órganos...




Tras detectar esas anormalidades McBride envió sus observaciones al Lancet, una prestigiosa revista de medicina. Sin embargo, su publicación se retrasó unos meses "por falta de espacio" en la revista. Pero él no fue el único que detectó que las cosas iban muy mal. Obstetras de todos los países en los que se introdujo la talidomida observaron como alteraciones tan raras como la focomielia estaba apareciendo de forma frecuente. Al principio no supieron a qué se debía, plantearon explicaciones medioambientales, infecciones, rayos x, sustancias tóxicas, etc. No fue hasta el 11 de noviembre de 1961 cuando otro médico, el doctor Lenz vio con claridad que el culpable de todas esas malformaciones era la talidomida. 5 días después de su descubrimiento, cuando se sintió que estaba totalmente seguro por las investigaciones que había realizado, llamó por teléfono a la compañía Chemie Gruenenthal. Le llevó días de intensas discusiones con representantes de la compañía, autoridades sanitarias y expertos, antes de que el medicamento fuera retirado, sobre todo por cómo la prensa reaccionaría. Chemie Gruenenthal continuaba negando los efectos teratogénicos (que provocan malformación) de la talidomida. Pero cada vez crecía la sospecha de que no lo negaban precisamente por una ignorancia honesta, sino con el propósito de debilitar las acusaciones en contra de la compañía.

Mientras tanto, en todo ese plazo de tiempo transcurrido, más 15.000 recién nacidos en todo el mundo sufrieron las consecuencias del medicamento, de los que actualmente sobreviven menos de 5.000. No se tardó en denominar a lo ocurrido como "La Catástrofe de la Talidomida" y el nombre del fármaco se convirtió en el paradigma del acto farmacéutico más despreciable.

Después del suceso, muchos países progresivamente empezaron a promulgar leyes de control de los medicamentos y también la exigencia que éstos sean sometidos a ensayos farmacológicos y probados en animales, además de ensayos clínicos en personas antes de su comercialización.

También comenzó la época de compensaciones económicas a todas las familias afectadas en todos los países en los que se distribuyó el medicamento. Se volvió a estudiar con detenimiento las pruebas que Chemie Gruenenthal presentó en su día a las autoridades alemanas para que se aprobara como fármaco y entonces fue cuando se descubrió todas las irregularidades que habían cometido. Se llevó a la compañía a juicio y se le obligó a que fuera ésta quién recompensara económicamente a las víctimas.

El fármaco que había sido anunciado como "totalmente seguro" pasó a ser uno de los fármacos más teratogénicos que se han conocido, bastaba la ingestión de una sola dosis para producir graves malformaciones en el feto y el 40% de las víctimas morían antes de su primer año. Aún así, se sigue recetando en algunos países como tratamiento contra la lepra y algunos tipos de cáncer.

Para saber más:

The History of Thalidomide

Thalidomide

05 julio 2006

Ilustraciones Médicas de la Vieja Escuela


A diferencia de ahora, donde las imágenes anatómicas son en su mayoría fotos o dibujos que casi podrían pasarse por fotos, hace siglos cuando las ilustraciones se hacían a mano, el autor se permitía la licencia de mezclar arte y medicina. También es cierto que se ajustan menos a la realidad, pero al contemplarlas ya no sólo ves huesos y músculos, hay algo más.

Ese "algo" que no se puede ver en los actuales libros de medicina por muy rigurosos que sean (Sobotta y Netter, entre los más famosos). Los sentimientos y el arte que se veían en las ilustraciones dejaron paso a la aséptica y objetiva realidad de las fotos. Pero no está de más volver la cabeza de vez en cuando al pasado y disfrutar de aquel arte didáctico tan peculiar.

En Dream Anatomy, Historical Anatomies on The Web y U of T Libraries Fisher podremos encontrar una amplia galería de libros antiguos de anatomía escaneados con sus respectivas descripciones.



02 marzo 2006

Confusión Simbólica: El bastón de Esculapio y el Caduceo

Seguro que todos habrán visto alguna vez esos símbolos al ir a cualquier hospital, servicio sanitario, consulta de dentista o farmacia.(Anita, ¿en veterinaria también se utiliza?) Después del fonendoscopio (ese instrumento que se usa para auscultar al paciente) y la bata, el esculapio y el caduceo son uno de los símbolos más representativos de la medicina. Asentados en la mitología griega, sus orígenes se remontan a hace miles de años. Sin embargo, el caduceo no tenía en principio ninguna relación con la medicina. Su uso simbólico fue modificándose, confundiéndose a menudo con el bastón de esculapio y tomándose ambos como sinónimos, debido en gran parte a su similitud. Algunas organizaciones que tomaron como simbología el caduceo acabaron reconociendo el error y volvieron a utilizar el bastón o vara de esculapio. A pesar de todo, actualmente se suelen utilizar indistintamente.

Caduceo



Es un símbolo griego que consiste en dos serpientes enrolladas y enfrentadas entre sí a lo largo de una vara con dos alas en la parte superior. Representa la neutralidad. Este símbolo se asocia a Hermes, el mensajero de los dioses. Que en la mitología romana pasaría a llamarse Mercurio. Por tanto, este símbolo en un principio se utilizaba para representar a todo aquello relacionado con el comercio y mensajería. De hecho caduceo proviene del latin Cadux que significa embajador o heraldo. Y no tuvo ninguna relación con la medicina hasta mucho más tarde. Posee algunas variantes como la presencia de un espejo que representa la sabiduría o la de un cáliz que asocia a la profesión farmaceútica.

Bastón de Esculapio



Más sencillo que el Caduceo, el bastón de Esculapio consiste en una única serpiente enrollada sobre una vara o bastón. Representa a Asclepio, Dios de la curación en la mitología griega. Los romanos cambiarían más tarde el nombre dejándolo como Esculapio. Este símbolo fue el que verdaderamente se asoció a la medicina desde un principio. Más tarde se añadió la estrella de la vida (en color azul que puede verse en la fotografía de arriba) esta estrella con seis puntas representa las seis principales tareas en la emergencia médica.

Confusión en la utilización del caduceo como símbolo de la medicina

Como ya hemos visto el caduceo no tiene nada que ver con la medicina. Fue a partir de la Edad Media, por el siglo XVI, cuando un médico de Enrique VIII de Inglaterra lo puso en su escudo nobiliario. Además por esa época también comenzó a confundirse caduceo y bastón de esculapio debido a su gran parecido por lo que algunos médicos adoptaron el símbolo que no les correspondía.

En 1902 el caduceo fue tomado oficialmente como símbolo del cuerpo médico del ejército de Estados Unidos. A partir de ahí su uso empezó a expandirse internacionalmente. Por tradición, ambos símbolos se siguen asociando a la medicina, aunque el símbolo original e histórico de la medicina será siempre el bastón de Esculapio. La Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de la Salud son algunos de los organismos oficiales que utilizan la vara de Esculapio.

Para saber más sobre el tema: El Caduceo y el Bastón de Esculapio