15 octubre 2005

El Alquimista


Me he propuesto leer con más frecuencia de la que lo hacía anteriormente (cosa no muy difícil porque ya prácticamente no leía apenas libros que no fueran sobre ciencia, y éstos tampoco es que fueran muchos). Por eso ahora procuro alternar literatura variada con científica dentro lo que me es posible. Eso sí, sin dejar de lado el manga, que leo muy de vez en cuando.

El primer libro de la temporada (para mí significa igual que curso) ha sido El Alquimista, de Paulo Coelho. Me lo prestó una buena amiga, seguidora acérrima del autor y que me lo recomendó por su narración peculiar.

El libro trata sobre un pastor de Andalucía y su decisión de viajar hacia las Pirámides para encontrar un tesoro tras tener sueños repetidos sobre ello. Para seguir su "Leyenda Personal". En esa búsqueda encontrará a maestros que le ayuden en la búsqueda del tesoro y de sí mismo. Siendo el Alquimista su principal y último maestro descrito como el paradigma de la sabiduría.

Lo peculiar del libro es que la historia va sucediéndose a base de pequeños cuentos, alegorías, aforismos y diálogos filosóficos mientras que la búsqueda del tesoro queda tan sólo como fondo de la historia. De hecho la narración no nos da una descripción de la época en la que sucede ni tampoco de la mayoría de los escenarios en los que trascurre. Cerrándose la historia en un círculo que termina en donde empieza.

Es, principalmente, una búsqueda hacia su interior, lo que conlleva un desarrollo como persona. Cuyo objetivo principal es la felicidad, a través de gran cantidad de relatos moralizantes que enseñan al pastor qué camino elegir.

"Cuando quieres una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla"

Cada cual tiene su "Leyenda Personal" tan sólo depende de la voluntad y acción de cada uno que ésta llegue a completarse o no.

Un libro optimista ante todo, en donde "querer es poder" y existe un "Lenguaje del Mundo" común a todo. Porque "todo es la misma cosa".

Este es el cuento que más me gustado:

"Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el Sabio que buscaba.

Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El Sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que le atendiera.
El Sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviera dos horas más tarde.

Pero quiero pedirte un favor - añadió el Sabio entregándole una cucharilla de té en la que dejó caer dos gotas de aceite - . Mientras camines lleva esta cucharilla y cuida de que el aceite no se derrame.
El joven empezó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del Sabio. ¿Qué tal? - preguntó el SAbio-. ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los Jardineros tardó 10 años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi bibiloteca? El joven avergonzado, confesó que no había visto nada, Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo - dijo el Sabio- . No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.
Ya más tranquilo, el joven cogió nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar.


De regreso a la presencia del Sabio, le relató detalladamento todo lo que había visto.
¿Poer dónde están las dos gotas de aceite que te confié? - preguntó el Sabio. El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado. Pues éste es el único consejo que puedo darte - le dijo el más Sabio de los Sabios . El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara."

O lo que es lo mismo, intentar cumplir nuestro sueño, nuestro objetivo y al mismo tiempo disfrutar durante nuestro camino de lo bueno que hay en el mundo sin desviarnos de éste.

13 octubre 2005

Planta que crece según la dirección web

Flash Planta

Curioseando por la red me encontré con esta página en la cual pones la dirección de tu blog (si no somos tikis mikis y sí bastante curiosos, vale también cualquier otra dirección para ver la gran cantidad de combinaciones).

La verdad es que a fuerza de ir probando salen muchas variedades, a cada cual más variopinta.
A mí me ha salido esta (previo engorroso copy & paste al photoshop y recorte de la mata en cuestión):

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Qué planta más triste, propia de un funeral, cualquiera diría que está muerta si no fuera porque hay un tallo verde xDD
Me pregunto de qué forma relacionarán el crecimiento con los carácteres de las direccciones....

12 octubre 2005

Un pequeño cuento: El tazón de Madera

"Un viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.

Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.

La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil.

Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer.

Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.

De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo.

Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio.

Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?"

Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que, cuando yo crezca, ustedes coman en ellos."

Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos.

Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel."

Un bonito cuento del cual pueden sacarse muchas conclusiones. Pero pueden resumirse en un "No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti". Cuando sólo se piensa en uno mismo, es frecuente hacer daño al prójimo por esa falta de empatía y humanidad.

Sacado de este weblog bastante recomendable: http://nocionesdevida.blogspot.com/

10 octubre 2005

Las mentiras de los horóscopos

Creo que ya toqué el tema de pasada hace un tiempo. Ya de por sí era algo que me parecía estúpido, absurdo y penoso, pero habiendo estudiado más de astronomía y cosmología (no confundir con la estafa de la astrología, que no tiene nada que ver) y sabiendo más datos creo que no está de más mencionar alguno de ellos.

Que los niños sigan creyendo en Papá Noel, los Reyes Magos o incluso el conejito de Pascua hasta cierta edad es, hasta cierto punto, comprensible. A los niños se les cuenta todo eso para mantener su ilusión y fantasía. Pero que millones de personas "adultas" lean, crean e incluso paguen por conocer sus horóscopos o influencias astrales personalizadas ya roza la subnormalidad extrema. Y más aún cuando hay gente que se hace rica por ello, es impresionante la cantidad de dinero que se destina. A veces dudo si es por ignorancia, otras por superstición o puede que desesperación, me imagino que habrá "razones" como granos de arena en una playa. También habrá algunos que lo lean sólo como burla o diversión (cosa lógica por otro lado). A ver, empezamos una pequeña lista, que dentro de todo lo que hay es poco:

1- Los astros y sus movimientos NO influyen en el destino o en la vida de las personas. La fecha de nacimiento y la posición respectiva de los astros en ese momento están tan relacionados como el "tocino a la velocidad". Si eso fuera así, todos los aries, por ejemplo, tendrían el mismo destino, las mismas fases de su vida y creo que no hace falta ser muy observador para comprobar que cada uno lleva su ritmo de vida independientemente de los demás.
De hecho las únicas fuerzas que ejercen los planetas sobre nosotros es la gravitatoria y el sol además la electromagnética. Cualquier persona que asista al alumbramiento del niño (médico, madre y parientes) ejercerá mucha más "influencia" gravitatoria que cualquier planeta como Júpiter o Marte.


Rizando el rizo, dos mellizos, por ejemplo, que nacieran el mismo día con una diferencia de minutos, tendrían exactamente el mismo destino, la mismas fases de la vida según la astrología. Yo soy melliza y que queréis que os diga, es imposible encontrar similud alguna entre mi "destino" y el de mi mellizo.

Y por supuesto también todos los astrólogos deberían, por tanto, hacer las mismas predicciones para cada signo. Sólo hace falta mirar a dos o tres periódicos al azar, para ver que cualquier parecido entre las predicciones de distintos astrólogos es mera ficción. Claro, entonces habrá algún astrólogo listo que salte que es porque hay mucho embustero dentro de la profesión. Y razón no le falta, ya de por sí la astrología es una profesión de embusteros.

2- Aún tomando como cierta la barbaridad de que los astros influyeran en el destino de nuestras vidas. Si tomamos el zodiaco asirio-babilónico (el que se utiliza actualmente) que va relacionado según nuestra fecha de nacimiento, tampoco sería cierto. Puesto que las fechas de los signos del zodiaco se fijaron hace miles de años y han cambiado con respecto ahora. Aproximadamente con un mes de diferencia. Osea que ni siquiera nuestro signo del zodiaco corresponde con la constelación de la fecha de nuestro nacimiento.

3. La astrología actual no contempla el descubrimiento de planetas como Urano, Neptuno y Plutón. Puesto que no se conocían no se integraron en la astrología, se ve que la influencia (repito, en el supuesto absurdo de tomarlo como cierto) de los astros va más relacionado con los conocimientos de la astrología que por su verdadera existencia.


4- Hay doce signos del zodiaco basados en 12 constelaciones que atravesaban hace miles de años la ecliptica (debido al movimiento de precesión de la Tierra, las constelaciones a lo largo del tiempo van cambiando su posición relativa en nuestra visión del cielo). Cuando en la actualidad hay TRECE (algunos autores aseguran que existen 14, siendo Cetus que se encuentra entre Aries y Piscis pero su situación no es tan evidente). La treceava constelación se llama Ofiuco (Portador de la Serpiente) y se encuentra entre Sagitario y Escorpio. Entre las fechas del 30 de Noviembre al 17 de Diciembre. Es decir que las personas que nacieran entre esas fechas, no serían Escorpio sino Ofiuco.

La razón de este desequilibrio entre los signos del zodiaco y las constelaciones en las que se basan se deben a que la astrología se originó hace más de 4000 años en la antigua Mesopotamia. En esa época la visión del cielo y sus constelaciones era distinta a la de ahora. Eso es debido a los complejos movimientos de la Tierra que provoca que las constelaciones que atravesaban la ecliptica hace miles de años han cambiado su situación. Sin embargo se siguen conservando 12 signos e ignorando la constelación de Ofiuco y Cetus.
¿Qué hacen los astrólogos? Ignorar el hecho disimuladamente. Al igual que el descubrimiento de los últimos planetas del sistema solar.

5- La astrología se basa en que los planetas y el Sol giran alrededor de la Tierra (Teoría Geocéntrica). Creo que hasta un niño de EGB sabe que es el sol el centro del sistema solar y sobre el cual giran el resto de planetas que lo componen.

6- No se tienen en cuenta otros cuerpos celestes a parte de los planetas y las estrellas. Los cometas, asteroides o pequeños satélites no existen en el mundo de la astrología. ¿Acaso no tendrán "influencia" como los planetas?

Vamos, que aún después de todo esto, aún hay alguien que siga creyendo en estas chorradas que empiece a cuestionarse si existen los pegasos, los elfos y los duendes porque tienen igual validez existencial.

09 octubre 2005

Nuevo curso, nuevo etapa

Vuelvo a postear después de más de un mes. El poco tiempo que no tenía ocupado en otros menesteres lo he utilizado para picar código por aquí y por allá y darle un nuevo aspecto al blog (el otro ya me empezaba a cansar). Es sorprendente lo que se puede conseguir con el método prueba-error si se tiene paciencia y ni idea de programación, sólo por ciencia infusa. Quería dejarlo terminado antes de poner cualquier nueva entrada (culpa de mi manía de terminar completamente una cosa para empezar con la siguiente).

En fin, más que una nueva entrada sería la continuación (o conclusión, según se mire) de una entrada anterior (Post Junio). A modo de prólogo, los remolinos llegaron, tomaron la dirección que más temí pero que ya esperaba y gané y perdí al mismo tiempo. Mezclado con ironías de la vida, visto en perspectiva es bastante cómico si se sabe por qué.


Hay tormentas que no pueden evitarse, pero había dos formas de actuar ante ellas. Ignorar que éstas ocurrirían a la larga y, por tanto, ver como llegan a ti indefensa. O ser previsora y enfrentarse y prepararse a ellas antes de que vayan a más y cortar de raíz. Mi gran error fue no haberme dado cuenta mucho tiempo antes que hay situaciones que por mucho que se ponga esfuerzo en ellas no puede sacarse nada bueno. Todo se cierra en un círculo terminando en la misma situación independientemente de cómo se actue. De la misma forma que no puede esperarse que una pistola salve vidas por mucha fe que se ponga en el que la usa, al final, su utilidad y esencia se acaba evidenciando. Porque todo al final acaba mostrando su verdadera naturaleza.

Mi visión optimista me ayuda a quedarme con lo bueno, recordar para siempre lo aprendido y no volver a caer en el mismo error. Después de la tormenta llega la calma y es lo que, terminase de la forma que terminase, acabaría llegando. Así pues, la calma ha llegado, me siento tranquila y he podido hacer lo que estaba en mi mano. Dicen que con la tranquilidad, aparece el aburrimiento. Pero, al menos en mi caso, cada día es diferente o cada temporada es diferente. Puesto que lo que estudio y las rotaciones de las prácticas que tengo que hacer me permite a conocer a bastante gente y nuevas situaciones y, en último caso, aprender. No volver la vista atrás y mirar con ilusión a lo que tengo por delante.

"No son los golpes ni las caídas las que hacen fracasar al hombre; sino su falta de voluntad para levantarse y seguir adelante."

Y es que soy demasiado cabezota para quedarme parada.